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Cruz de mayo

El 3 de mayo conmemoramos con la cruz de mayo, que ya preside la entrada de nuestro colegio, la fecha en la que Santa Elena encontró la verdadera cruz en la que murió Cristo y recordamos las palabras que Jesús le dijo a su hijo, el emperador Constantino, en sueños “In hoc signo vincis” (Con esta señal vencerás).

Aquí está la explicación del precioso origen de esta tradición:

El emperador Constantino, en el sexto año de su reinado, se enfrentó contra los bárbaros a orillas del Danubio, en una batalla cuya victoria se creía imposible a causa de la magnitud del ejército enemigo. Una noche Constantino tiene una visión en el cielo en la que se le apareció brillante la Cruz de Cristo y encima de ella unas palabras, “In hoc signo vincis” (Con esta señal vencerás). El emperador hizo construir una Cruz y la puso al frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad a la multitud enemiga. De vuelta a la ciudad, averiguado el significado de la Cruz, Constantino se hizo bautizar en la religión cristiana y mandó edificar iglesias. Enseguida envió a su madre, Santa Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo. Una vez en la ciudad sagrada, Elena mandó llamar a los más sabios sacerdotes y logró hallar el lugar donde se encontraba la Cruz, pero no estaba sola. En el monte donde la tradición situaba la muerte de Cristo, encontró tres maderos ensangrentados ocultos y para descubrir cuál era la verdadera cruz donde falleció Cristo, colocó una a una las cruces sobre personas enfermas, e incluso muertos, que se curaban o resucitaban al tocar la cruz que había sido la de Cristo. A partir de ahí nace la veneración a la Santa Cruz, ya que Santa Elena murió rogando a todos los que creen en Cristo que celebraran la conmemoración del día en que fue encontrada la Cruz.